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Vida Plena PNL

Calibración

abril 11, 2020

Calibración

Calibrar equivale a observar y memorizar con detalle el aspecto extremo, la fisiología, de nuestro interlocutor cuando sabemos lo que está ocurriendo en su interior (cuando conocemos, por ejemplo, la experiencia que está rememorando en ese momento). La observación sensorial precisa es tan importante porque constituye el recurso básico del procedimiento denominado «calibrado ».

El comunicador eficaz habrá calibrado un determinado proceso interno y su correspondiente fisiología al aprehender la información de tal manera que es capaz de reconocerla cada vez que reaparece. Esto lo capacita para extraer conclusiones acertadas acerca de lo que está teniendo lugar en el interior de la persona.

Percibir con precisión es el fundamento del calibrado. Podemos colegir que hemos calibrado un determinado proceso interno de nuestro interlocutor cuando, en contextos idénticos, somos capaces de observar repetidamente una misma combinación de expresiones en su lenguaje corporal.

La diferencia que existe entre el calibrado y la mera interpretación consiste en que el primero se efectúa conscientemente, mediante un examen sensorial cuidadoso y detallado, con lo que se obtiene además un margen de seguridad mucho más amplio en las conclusiones.

Un calibrado realizado con esmero permite descartar en gran medida las interpretaciones erróneas: insistir tanto en la minuciosidad de la observación de las distintas formas como se expresa el individuo, evita que generalicemos la correspondencia entre ciertos procesos internos y determinadas expresiones corporales, puesto que estas últimas sólo son válidas para un sujeto y en un único contexto. No debemos establecer asociaciones similares para todo el mundo, puesto que no todos componemos los mismos gestos cuando nos sentimos felices, tristes o aburridos.

Ejercicio: El calibrado visual

El siguiente ejercicio sirve para acrecentar la capacidad de percibir visualmente y con exactitud. Se requiere la colaboración de otra persona, a la que llamaremos «A». Usted. «B», le pedirá a «A» que piense, en primer lugar, en alguna actividad gratificante, en un intercambio de caricias por ejemplo, en el acto de bailar o en el de dar un paseo, invitándolo a que experimente vívidamente, con la imaginación, todo aquello que pueda ver, oír o sentir mientras la realiza.

Una vez que logre identificar la expresión que adopta «A» en el transcurso de una experiencia gratificante, pídale que piense en algo fastidioso o que no le agrade. «A» debe experimentar nuevamente todo aquello que vea, oiga o sienta.

Ahora es el momento de registrar las diferencias existentes entre ambas fisiologías. Si no está totalmente seguro, repita el proceso: haga que su interlocutor se imagine una vez más las dos experiencias y memorice las fisiologías correspondientes. A continuación, y con objeto de comprobar si usted es capaz de identificar las diferentes expresiones de «A», plantéele las cuestiones alternativas del recuadro que encontrará más abajo. Pregúntele, por ejemplo, qué actividad le ocupa más tiempo, o algo similar.

Su interlocutor no podrá dar una respuesta sin representarse mentalmente la actividad concernida. Una vez más, es importante que la reacción de «A» esté basada en una completa representación interior. Esto significa que habrá de imaginarse todo cuanto pueda ver, oír y sentir. La tarea de «B», es decir, usted, consiste en percibir la fisiología y evaluar el tipo de actividad que refleja.

Finalmente, podrá interrogar a «A» y constatar la exactitud de los resultados en función de sus respuestas verbales.

Ejercicio

1. «A» piensa en una actividad grata, se imagina todo aquello que puede ver, oír y sentir.

  • «A» inclina la cabeza en el momento en que está viviendo plenamente la situación.
  • «B» observa la mímica de «A».

2. «A» piensa en una actividad ingrata, se imagina todo aquello que puede ver, oír y sentir.

  • «A» inclina la cabeza cuando está viviendo plenamente la situación.
  • «B» observa la mímica de «A» y constata las diferencias que existen entre ambas situaciones.

3. «B» interroga a «A» y, observando su expresión final, decide si está pensando en una o en otra de las actividades.

Preguntas para el calibrado

 GrataNo grata
¿En qué actividad invierte más tiempo?  
¿Se encuentra solo/a en alguna de ellas?  
Cuál es la que realiza con más frecuencia?  
¿Cuál fue la última vez que llevó a cabo?  
¿Cuál le resulta más sencilla?  
¿Requieres herramientas para llevar a cabo alguna de ellas?  
¿Cuál de ellas tiene más tiempo que la llevas haciendo?  

Ejercicio: El calibrado auditivo

Ahora ha de acrecentar su capacidad de escuchar con precisión. No se trata de escuchar con exactitud, en el sentido de que no se le escape palabra alguna. El calibrado auditivo no apunta al contenido del mensaje emitido por un interlocutor dado, sino a la disposición interior o a la relación emocional que conecta al emisor con el contenido que comunica.

En el calibrado auditivo se repara en la expresión sonora del otro, en su velocidad de locución, en su tono, en la forma en que entona las frases, en el volumen y el timbre de su voz.

Pídale que elija una frase de cierta longitud cuyo contenido le resulte neutro. A continuación, «A» debe escoger una persona de su agrado y pensar en ella, representándose mentalmente todo aquello que sienta, vea y oiga cuando se encuentre a su lado. En cuanto la vivencia interna haya llegado a su máxima intensidad, «A» pronunciará la frase neutra, permitiéndole a usted memorizar, calibrar, la expresión sonora que le caracteriza al hallarse inmerso en una experiencia grata.

Una vez que esté seguro de saber reconocer la expresión sonora de su colaborador cuando éste se imagine a sí mismo en compañía de una persona de su agrado, pídale que piense en alguien que le resulte desagradable. «A» deberá representarse mentalmente todo aquello que vea, oiga y sienta cuando está en su compañía, y pronunciar la frase neutra cuando la vivencia sea completa e intensa. Usted grabará en la memoria su expresión sonora, calibrando así su expresión audible mientras éste se halla inmerso en una vivencia desagradable.

Ha llegado el momento de reparar en las diferencias que existen entre ambas expresiones sonoras. Repita el proceso de obtener la información si no está completamente seguro de haber captado todos los matices, haciéndole experimentar de nuevo a su colaborador/ a las vivencias grata e ingrata, con objeto de volver a registrar las diferencias de su expresión audible.

Compruebe su capacidad auditiva para reconocer diferentes formas expresivas planteándole a «A» una serie de preguntas disyuntivas, como las de la lista que están abajo. Al preguntarle, por ejemplo, cuál de las dos personas es más alta, «A» no deberá contestar de un modo concreto, sino pronunciando la frase escogida. Para que la reacción sea válida, es importante que «A» vuelva a experimentar lo que se llama una representación interna completa, o sea, que reviva mentalmente todo aquello que vea, oiga y sienta en compañía de la persona en cuestión. «B», en cambio, escuchará con precisión para deducir —en función de la expresión sonora que perciba— de qué persona se trata, marcando con una cruz la casilla correspondiente. Esto le permitirá comprobar, al concluir el ejercicio, si ha acertado en sus percepciones, contrastando las respuestas verbales de «A» con sus propios resultados.

Ejercicio

  • «A» elige una frase neutra, como «En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme».
  • «B» repara en la expresión sonora de «A».

1. «A» piensa intensamente en una persona que le agrada, pronunciando la misma frase neutra cuando se halle plenamente inmerso/a en la vivencia interna.

  • «B» percibe con atención la expresión sonora de «A» para captar las diferencias.

2. «A» piensa intensamente en una persona que le desagrada, pronunciando la misma frase neutra cuando se halle plenamente inmerso/a en la vivencia.

  • «B» escucha con precisión la voz de «A» para captar las diferencias.

3. «B» le plantea una pregunta a «A» y registra con atención su expresión sonora, con el fin de deducir si está pensando en la persona simpática o en la antipática.

Preguntas para el calibrado

 AgradableNo agradable
¿Cuál de las dos personas es más alia?  
¿Cuál pesa más?  
¿Quién vive más lejos?  
¿Quién tiene el pelo más claro?  
¿Quién tiene el pelo más largo?  
¿Cuál de las dos es mayor?  
¿Quién tiene más dinero?  
¿Quién tiene los ojos más oscuros?  
¿Quién tiene la voz más profunda?  
¿Quién se viste mejor?  
¿Quién conduce el coche más caro?  

Ejercicio: El calibrado kinestésico

Las representaciones internas —tanto las imaginadas como las recordadas— se acompañan de ciertas señales físicas que no sólo se perciben visualmente, sino también a través del contacto corporal, por ejemplo, a través de la mano.

Para entrenar sus recursos táctiles, le servirán los ejercicios anteriores. La única diferencia estriba en que ahora no deberá distinguir entre las actividades grata e ingrata observando la fisiología (percepción visual), ni reconocer a la persona simpática o antipática en función de la expresión audible. Intentará, en cambio, percibir las diferencias a través del ritmo respiratorio de «A», de su temperatura corporal y sus movimientos manuales. Para sentir la respiración de su colaborador/a, colocará una mano sobre su pecho o sobre sus omóplatos.

Ponga la otra sobre una de las manos de «A» para percibir sus movimientos, las variaciones de temperatura, etc., que registra su piel. El siguiente ejercicio le enseñará a detectar los procesos internos de «A» tanto mediante el calibrado fisiológico como a través de la percepción táctil:

Ejercicio

  • «B» posa una mano sobre la mano de «A» y la otra sobre su pecho o entre sus omóplatos.
  • «B» observa el rostro de «A».

1. «A» piensa en una actividad agradable, representándose todo lo que ve, oye y siente, al ejecutarla.

  • «A» asiente con la cabeza cuando se halla plenamente inmerso en la vivencia.
  • «B» registra los movimientos y la temperatura de la mano de «A», memoriza su ritmo respiratorio y su mímica.

2. «A» piensa en una actividad desagradable, representándose todo lo que ve, oye y siente al realizarla.

  • «A» asiente con la cabeza cuando se halla plenamente inmerso en la vivencia.
  • «B» registra los movimientos y la temperatura de la mano de «A», memoriza su ritmo respiratorio y su mímica, reparando en las diferencias existentes en relación con la primera situación.

3. «B» plantea las preguntas disyuntivas y, valiéndose de sus percepciones visuales y kinestésicas, decide si «A» está pensando en la actividad grata o en la no grata.

Preguntas para el calibrado

 GrataNo grata
¿En qué actividad invierte más tiempo?  
¿En cuál se encuentra solo/a?  
¿Cuál es la que realiza con más frecuencia?  
¿Cuál fue la última que llevó a cabo?  
¿Cuál le resulta más sencilla?  
¿Para cuál de ellas precisa herramientas?  

!La práctica hace al maestro!

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