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Vida Plena PNL

Establecer sus metas

mayo 6, 2020

Establecer sus metas

El primer paso hacia el éxito es saber lo que desea: “lo que quiere tener, lo que quiere ser o lo que quiere conseguir”. La PNL no crea sus metas y deseos —sólo usted, puede decidir qué es lo que de verdad desea—, pero le ayuda a aclarar cualquier deseo que tenga, y le ofrece maneras de realizarlos.

Hace tiempo que se sabe que «los que lo consiguen» tienden a ser personas orientadas a objetivos.

En un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale en 1953, se les preguntó a los estudiantes si tenían objetivos específicos, escritos, y un plan para lograrlos. Sólo 3 de 100 estudiantes los había escrito. Veinte años después, los investigadores entrevistaron a todos los miembros supervivientes de la clase de 1953.

Descubrieron que el 3% con metas específicas se hallaba mejor en términos financieros que el resto del 97%. Aunque este tipo de evaluación no cuenta toda la historia (y ciertamente el éxito no debería medirse sólo en términos financieros), otras evaluaciones muy subjetivas, como el nivel de gozo y felicidad que sentía el graduado, también mostró que ese 3 por 100 puntuaba muy alto.

Haga una lista

Antes de nada, haga una lista de deseos, objetivos, anhelos, resultados… como usted quiera describirlos.

En esta fase la lista puede incluir todos sus objetivos, incluyendo aquellos de las categorías «Me gustaría…», «Sería agradable si…».

El propósito de esta lista es el de establecer sus metas verdaderas y motivadoras, las que tendrán una alta posibilidad de éxito. Si lo desea, puede categorizarlas en metas y deseos definidos; y en corto, medio y largo plazo.

Para establecer sus metas, hágase las siguientes preguntas:

¿Son específicos sus objetivos?

Sea preciso respecto de lo que quiera, mostrándose todo lo específico que pueda. Pregúntese: «¿Qué es exactamente lo que deseo?» Los objetivos necesitan tener «una base sensorial»; ¿qué verá, oirá, sentirá, probará y olerá?

También pregúntese: «¿Cuál es la situación ahora, y que deberá ser diferente si quiero conseguir mi objetivo?» Sea específico. Por ejemplo, si quiere aprender un idioma, ¿qué normas se establecerá?: unas pocas frases para las vacaciones o un conocimiento adecuado de trabajo, incluyendo la gramática? ¿Y para cuándo: tres meses, seis meses, un año? ¿Un extenso estudio por su propia cuenta, clases nocturnas?

Le ayudará si escribe sus metas, porque el acto de poner un objetivo en papel requiere en sí mismo que piense con precisión acerca de lo que quiere.

¿Están sus objetivos dentro de su control personal?

Compruebe que cada objetivo se halle razonablemente dentro de su control personal. En otras palabras, el éxito o el fracaso en gran medida dependerán de usted, y más adelante no será capaz de producir una larga lista de excusas si las cosas no funcionan.

Por ejemplo, si quiere el trabajo de su jefe, su éxito depende mucho de otra persona… que quizá se quede más tiempo que el que usted creyó. Una meta semejante no reflejará su propio éxito, sino circunstancias y acontecimientos por los que no podrá recibir el crédito ni la culpa.

Sin embargo, si apunta a encontrarse dentro de un año en una posición al mismo nivel en el que está su jefe, sin restringirse a una sola empresa, o incluso industria, entonces tendrá infinitamente más control personal sobre la realización de su objetivo.

De modo que tiene que ser específico sobre lo que desea de verdad, que en el último ejemplo probablemente sea el rango social, el salario y el reconocimiento de un trabajo en un nivel más elevado, en vez de un trabajo en un nivel más alto en su actual empresa.

Una meta como «Quiero que gente interesante se sienta atraída hacía mí» quedaría mejor postulada como «Quiero hacer amigos entre la gente interesante».

Para llevar las cosas a un nivel práctico, y hacer que sea usted una parte central de ello, pregúntese:

«¿Qué haré yo personalmente para alcanzar el objetivo?» y «¿Cómo puedo poner en marcha las cosas?».

Siempre que estructuremos nuestras vidas de tal manera que nuestra felicidad dependa de cosas o de gente fuera de nuestro control podemos esperar experimentar dolor y decepción.

Ajustar sus metas para que sea usted el principal jugador coloca la realización de éstas en sus propias manos.

¿Tiene lo que hace falta para realizar sus objetivos?

Esta pregunta se centra en los recursos que usted posea y que pueda utilizar para alcanzar su objetivo.

Estos recursos personales incluyen sus habilidades naturales, salud y fortaleza, tiempo disponible, inteligencia y complexión física. No deje que esto lo asuste. Sólo ha de ser realista, sin subestimar su potencial.

Por ejemplo, si desea llegar a estar entre los primeros 10 en, digamos, tenis o boxeo, y ahora tiene 45 años, sin duda debería tachar esa meta basándose en que carece de lo que hace falta.

Sin embargo, en otros deportes, y en otros mil campos más, la edad no sería un obstáculo. Todos podemos citar, ejemplos de gente que ha superado grandes desventajas personales con el fin de alcanzar sus deseos. De modo que no sea demasiado duro consigo mismo. Las personas generalmente no carecen de recursos, sólo les falta el control sobre dichos recursos, y eso es algo que podemos mejorar.

En un deporte, una vez que ha dejado atrás «la edad óptima», podría cambiar sus aspiraciones para entrenar a gente más joven, o para la administración o dirección de un club, manteniendo de esta manera vivos su interés y disfrute. Pero tenga en consideración que la mayoría de nosotros tendemos a subestimar nuestro potencial.

¿Cómo sabrá cuándo ha alcanzado sus objetivos?

Aparte de mostrarse específico sobre sus metas, debería ser capaz de medir de alguna manera su éxito. Ayuda añadirle a cualquier resultado deseado algún elemento tangible de los que sin duda experimentará.

Por ejemplo, si aprende un idioma siguiendo un curso reconocido, casi con certeza recibirá un diploma que indicará su nivel de logro, y así sabrá con exactitud cuándo ha alcanzado el éxito.

En otros casos la realización de un objetivo podría requerir cobrar un cheque, visitar alguna ciudad lejana, tomar parte en alguna ceremonia pública o manejar los documentos para la venta o la compra de una casa.

Cuanto más tangible sea la prueba que se le ocurra, disfrutando así de su éxito antes de que tenga lugar, más real y cuantificable se volverá su objetivo.

¿Están sus objetivos expresados positivamente?

Esto significa pensar acerca de lo que usted quiere en vez de en lo que no quiere. De modo que es preferible si sus metas no se expresan negativamente (es decir, «No dejaré que se instalen en mi casa», o «No permitiré que me descarten», o «No me echarán de menos de la selección del equipo la próxima temporada»).

Nuestro mente no reconoce el “no”. Por ejemplo si te digo :“No pienses en manzanas rojas” ¿En qué piensas?

Cuando se le ordena «No pierdas el avión, o la pelota de fútbol», sólo parece oír «pierdas». Cualquier meta puede modificarse en un modo positivo con la pregunta: «¿Qué preferiría?» o «¿Qué quiero de verdad? »

¿Están sus objetivos en el nivel adecuado?

¿Es su meta lo bastante grande, o demasiado grande en vista de sus recursos? Si es demasiado grande, pregúntese: «¿Qué me está impidiendo alcanzar esto?» Entonces puede convertir el problema en objetivos más pequeños que son alcanzables.

A esto se le llama «reducción» de la meta. Si es demasiado pequeña para motivarlo, puede «aumentarla» hacia un objetivo mayor. Pregúntese: «Si lograra esta meta, ¿qué significaría para mí?» Y aumente su blanco, quizá aplicando una anterior fecha de consecución al mismo objetivo o elevándolo (¿no le gustaría manejar con fluidez cuatro idiomas en vez de uno, o competir a nivel nacional en vez de regional?) hasta que la idea lo estimule y motive.

¿Qué más se podría ver afectado?

Aunque está bien establecer y alcanzar objetivos en aislamiento, a veces uno se puede encontrar en conflicto con otra persona o, algo más corriente, tener algún efecto negativo indirecto en otra zona de su vida.

A colocar un resultado dentro del contexto más amplio de su vida, relaciones, y el mundo que lo rodea se le llama una prueba de ecología. Por ejemplo, obtener una cualificación podría requerir dedicarle un montón de tiempo a sus propios estudios, lo que podría afectar de forma adversa a su matrimonio y relaciones familiares, compromisos de trabajo, aficiones ya existentes, citas sociales y otras relaciones externas.

Por lo tanto requiere reconciliar sus objetivos, formulándose la pregunta ecológica. Entonces tal vez desee cambiar o postergar algunas de sus metas con el fin de crear un mejor equilibrio global en su vida.

Esto le presenta una gran oportunidad para ejecutar sus verdaderas prioridades y garantizar que el esfuerzo que le dedica se canalice de la mejor manera posible. Las preguntas que debe formularse son:

«¿A quién más afectará esto?», «¿Qué pasará si lo consigo?», y «Si pudiera recibirlo de inmediato, ¿lo aceptaría?». Si su respuesta es «Sí, pero…», probablemente quiere decir que hay un problema. Y, una vez más, puede tomar en consideración estas dudas modificando su meta original.

“El conocimiento sólo es un rumor hasta que llega al músculo”

Robert Dilts

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