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Reencuadrar a los críticos y las críticas

mayo 12, 2020

Reencuadrar a los críticos y las críticas

En el nivel lingüístico, uno de los desafíos principales con las críticas consiste en que suelen ser expresadas en forma de juicios generalizados, como «Este curso es demasiado caro», «Esa idea nunca funcionará», «Lo que dices no se acerca a la realidad», «Este proyecto requiere mucho personal de trabajo», etc.

El problema con esta clase de generalizaciones verbales consiste en que, dada la forma en que son formuladas, no quedan más opciones que estar de acuerdo con ellas o no estarlo. Si alguien dice que «Ese cantante suena mal» o que «Este curso es demasiado caro», el único modo de responder directamente consiste en decir «Creo que tienes razón» o bien, por el contrario, «Te equivocas, no es demasiado caro».

De este modo, la crítica suele conducir a la polarización, a la pérdida de sintonía y finalmente al conflicto, si uno no se muestra de acuerdo con la crítica.

Los desafíos más difíciles se presentan cuando el crítico no se limita a criticar la idea o el plan, sino que enjuicia también al individuo a nivel personal. Estamos hablando de la diferencia entre decir «Es un proyecto estúpido» o decir «Eres un estúpido por proponer ese proyecto».

En este caso, cuando el crítico ataca a la persona al nivel de su identidad, no solamente es un «aguafiestas», sino también un «asesino».

A pesar de todo ello, es importante no perder de vista que el comportamiento crítico, como cualquier otro, está motivado por su correspondiente intención positiva. El propósito del «crítico» consiste en evaluar los resultados de los individuos.

Un crítico eficaz realiza un análisis del plan o camino propuesto para tratar de detectar qué es lo que podría salir mal y cómo podría ser evitado. Los críticos descubren lagunas, consideran desde la lógica «lo que podría pasar si» se presentaran problemas.

Los buenos críticos suelen adoptar el punto de vista de personas no involucradas directamente en el asunto, pero que podrían o bien verse afectadas por sus consecuencias o bien influir positiva o negativamente en la implementación del plan o actividad propuestos.

Obtener afirmaciones positivas a partir de intenciones positivas

Uno de los retos con gran parte de las críticas es que, además de ser juicios «negativos», suelen formularse en términos lingüísticamente negativos, es decir, se expresan en forma de negaciones verbales.

Por ejemplo, «evitar el dolor» y «sentirse complacido» son dos formas de expresar verbalmente un estado interno parecido, aunque para ello se utilicen palabras distintas. La primera de las expresiones («evitar el dolor») describe lo que no queremos. La segunda, en cambio («sentirse complacido»), describe lo que sí deseamos.

De forma parecida, muchas críticas vienen enmarcadas en términos de lo que no se quiere, en lugar de lo que sí se quiere.

Por ejemplo, la intención (o criterio) positiva subyacente en la crítica «esto es una pérdida de tiempo» reside, probablemente, en el deseo de «utilizar los recursos disponibles de forma juiciosa y eficiente».

Sin embargo, esta intención no resulta fácil de discernir a partir de la «estructura superficial» de la crítica expresada, debido a que ha sido formulada en términos de lo que se quiere evitar. Por consiguiente, la capacidad para reconocer y extraer afirmaciones de intención positiva a partir de críticas formuladas negativamente constituye una habilidad lingüística crucial para tratar con las críticas y transformar los marcos-desafíos en marcos-objetivo.

Esto puede resultar a veces complicado, habida cuenta de que los críticos suelen operar desde un marco-desafío. Por ejemplo, si le preguntas a un crítico por la intención positiva tras un comentario como «Este curso es demasiado caro», lo más probable es que consigas una respuesta parecida a «La intención consiste en evitar gastos innecesarios».

Observa que, si bien se trata de una intención positiva, aún está lingüísticamente formulada o enmarcada en términos negativos, es decir, señala lo que se trata de «evitar», en lugar de lo que se desea conseguir. La formulación positiva de esa misma intención positiva sería algo así como «Me gustaría de que el coste sea accesible» o «El costo debe estar asociado al valor del curso».

Para extraer formulaciones positivas a partir de intenciones y criterios, deberemos plantear preguntas como: «Si lo que no quieres es estrés/gasto/fracaso/desperdicio, ¿qué es lo que sí quieres?» o «En caso de que lograses evitar eso que no quieres, ¿qué es lo que conseguirías con ello (cual sería tu beneficio)?»

Ejercicio

Veamos a continuación algunos ejemplos de reformulación positiva de declaraciones negativas y las transformaremos en positivas:

Declaración negativaReformulación positiva (Lo que quiero)
Demasiado caroAccesible
Pérdida de tiempoUtilización juiciosa de los recursos disponibles
Temor al fracasoDeseo de triunfar
IrrealConcreto y alcanzable
Demasiado esfuerzoFácil y cómodo
EstúpidoJuicioso e inteligente

Ahora haz tu lista de críticas negativas y transfórmalas en enunciados positivos (lo que se quiere conseguir)

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